La salesianidad secular de los Cooperadores los lleva a preferir algunos espacios de compromiso, según las situaciones y las capacidades personales

  • La familia, para promover el crecimiento como comunidad de las personas, fundamentadas en el amor y en la convivencia, en la cual desarrollan relaciones educativas inspiradas en el Sistema Preventivo;
  • La escuela y los centros educativos donde, como maestros, padres o colaboradores, prestan atención a la educación integral de los jóvenes y proponen un estilo educativo de sello salesiano;
  • Los centros juveniles, en los cuales promueven, de diversos modos el uso sano y creativo del tiempo libre, abierto a valores como la amistad, la solidaridad y el compromiso hacia los demás;
  • La parroquia y el oratorio, colaborando en la animación de grupos juveniles según el criterio que reúne educación y evangelización, o en otras actividades pastorales;
  • La comunicación social, “que crea cultura y difunde en el pueblo modelos de vida”, para llevar al mundo de los medios de comunicación el amor a la verdad, la atención educativa y la opción por los mensajes positivos;
  • La política, los servicios sociales, el voluntariado, para hacer las estructuras, instituciones y servicios “más conformes a las exigencias evangélicas de libertad, justicia y fraternidad” (P.VA., art. 11), más atentos al bien común, más abiertos al mundo juvenil y a la dimensión preventiva en la solución de los problemas;
  • El mundo del trabajo, para testimoniar y promover en él la ética del servicio, la atención a las personas, la solidaridad con los más débiles, la preocupación por quien no tiene trabajo, superando lógicas de mera eficiencia económica que a menudo ignoran las necesidades de la persona.